Como estoy procesando mucha información para escribir post más serios, quisiera compartirles algunos datos que de manera comparativa nos muestren diversas caras de Tepetlixpa en su historia. Eso de Tepetlixpa, un viaje por el tiempo, es a propósito de los cambios que vivimos y por la muestra fotográfica que Cultura Ollin Altepetl A.C. ha venido trabajando y exponiendo en diversos foros (actualmente en la Presidencia Municipal). Los invito a visitar dicha muestra y a seguir mandando comentarios y sugerencias.
- Antes de 1935 no existía una policía fija. En agosto de ese año, a raíz del Zafarrancho, la población convino en cooperar con 25 centavos diarios por persona para contratar a 3 policías y un comandante en servicio fijo. El primer comandante así elegido fue el antiguo soldado zapatista Albino Álamos.
- En 1938, una relación de obras de arte de la Parroquia, señala la existencia de un “óleo representando a San Esteban” y otro del mismo santo “siendo apedreado”. No hay manera de comprobarlo, pero podrían ser pinturas que pertenecían al retablo, hoy perdidas.
- En la misma época Nepantla y Cuecuecuauhtitla se consideraban, respectivamente, parte de la Tercera y la Segunda Sección del pueblo de Tepetlixpa, de tal modo que en las elecciones, los ciudadanos de ambas delegaciones tenían que votar en la cabecera. El padrón electoral, por cierto, era de 301 ciudadanos con derecho al voto.
- En 1958, los cultos religiosos en Tepetlixpa se dividían en dos grupos: católicos apostólicos romanos, atendidos religiosamente por el sacerdote Jacobo Hernández, y cristianos evangélicos, con un templo sin denominación y atendidos por el pastor Daniel Guerrero.
- Antes de la flamante nomenclatura de nuestras actuales calles, entre 1920 y 1930 sólo se utilizaba como referencia el nombre del barrio: Tepehualco, Huehuetepetl, Crustitla, Tlayelpa, San Juan, Xolalpa, Pozotitla, Tlatempa, Axotla, Cuahnalá, Xochitla, Buenavista, Xocotla, etc. (¿reconoce su barrio?). Luego a inicios de los años 40, quizá como una política del simbolista y reconocido pronazi Wenceslao Labra, algunas calles se llamaron “Berlín”, “Zeppelín” o más poéticamente “De las Flores”.
- Finalmente veamos a una generación de niños de la revolución. En 1920, la maestra Lorenza Gil, directora de la escuela elemental de Tepetlixpa “Presidente Benito Juárez” (no confundir con la actual escuela federalizada) al aplicar el examen colectivo de conocimientos, reconoce el brillantísimo papel de las alumnas y suplica al inspector, Dr. Alfonso Domínguez, que para estimularlas, se les obsequie juguetes como premio, para “que se hagan dichosas a esas inocentes, que después de tanta desolación y aún en medio de tanta calamidad no conocen un juguete”.

