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Archivo de la categoría: MINORÍAS

Paxcona, espejo de Tepetlixpa (Parte 1 de 2)

(Paxcona, "la razón de la sinrazón": Foto: M.S.)

Describirlo es tan difícil que apenas se puede hacer eso. En un primer acercamiento sería como el personaje del poema Walking around de Pablo Neruda, pero reconozco mis métodos para enfrentar a estos personajes de Tepetlixpa como pequeños (¿arbitrarios?) tributos ante lo insondable de su vida. Reconozco la temeridad de explicar lo inexplicable, pero también quiero alzar la voz por ellos y es que precisamente, Paxcona tiene otra voz, un lenguaje misterioso  que señala al infinito que lo rodea. Quizá describe los colores de las emociones o los sonidos que producen los quejidos del pavimento; puede que nos cuente todas sus miserias y recuerdos de cuando andaba en su pueblo cargando costales de tierra. Puede que la dignidad humana sea tan fuerte que dentro de su enfermedad, Paxcona se rehúsa a caer en el abismo de la incomprensión y con sus movimientos se aferra a la razón. Puede.

El respeto que merece no sólo Paxcona sino todas las personas que están en su situación es que no se les encasille o se les tenga lástima. Fuera de los tecnicismos, los medicamentos y los encierros hospitalarios, estas personas son a un tiempo la lucha contra la alteridad y una crítica a la razón humana. Nos dicen que la razón es una idea tan contingente que no nos hace más importantes que el resto de los animales. Nos previenen que la verdadera humanidad está en el grado de generosidad y fraternidad que exista en nuestras relaciones; que somos más humanos entre más altruistas, comprensivos y cooperativos seamos, en fin, mientras más dignos seamos de hacer realidad la idea de humanidad.

Paxcona es pues el portavoz de estas observaciones. Digo Paxcona porque desconozco su nombre de pila y quizá así sea mejor, como sea es el nombre por el que todo mundo lo ubica y habla de él. Se le puede ver en la Primera parada, haciendo movimientos sin sentido al paso de los coches o sentado en una banqueta, pero siempre en ese lugar. El dilema es que nuestro personaje no siempre fue así. Hace años aún vendía tierra de encino y tenía nociones del tiempo y el espacio. Hoy se ve atado a una monomanía de estar en la parada, la Primera de este pueblo, tostándose, juntando basuras y botellas que sólo él sabe para qué sirven; mueve los brazos, hace gestos, está en la completa movilidad, siempre la movilidad.

Para facilitar las cosas todos lo consideran loco. Pero loco es una palabra agresiva y fuera de contexto para hablar del Paxcona. Locos los que salvó Jesucristo y metió en cerdos. El loco es producto de la alteridad, del que no es como nosotros. El Paxcona será loco para que podamos ignorarlo y no tener cargos de conciencia al ver su degradación y no hacer nada al respecto. Definitivamente, no puede ser un loco a secas.

Podríamos decir (aunque eso no salva nuestra alteridad) que Paxcona como los físicos o los poetas, busca otras formas de expresión que le permiten la disolución de su ser, la construcción de un mundo más allá de la nostalgia por ser diferente; aunque en esta difícil (y arbitraria) explicación, podríamos decir que el lenguaje que nos manifiesta tiene raíz en la contradicción de toda humanidad y razón, “la  razón de la sinrazón” como dijo Hegel convierte al Paxcona en alguien importante y también, poeta.

            Nada de cuanto subsiste / y se declara en disparos  en gritos  en roces / nada de esto nos pertenece… dice el poeta italiano Andrea Zanzotto en un poema de singular belleza porque está dedicado a los mundos que puede ver un ojo perduto per una scheggia, nel lavoro al tornio: a lo que puede ver un ojo que ha sido condenado a ver los misterios de las penumbras después de conocer la luz, ojo perdido por una rebaba, / trabajando en el torno.            Paxcona no es ciego pero también ve otros mundos, de eso estoy completamente seguro y también vivió esa situación entre dramática e inexplicable de haber tenido razón y luego perderla.

No hay irreverencia en esta afirmación. La locura, sea cual sea su origen trastoca los ordenes. Si Paxcona se echa tres litros de refresco, si desgarra su ropa o anda desnudo es porque está fuera ya de nuestras convenciones, lo que nos sirve para demostrar la fragilidad de nuestra humanidad. Al igual que con El Guapo, nuestro personaje no es objeto de lástima; es por sí mismo parte de Tepetlixpa, un ser que le da vida a los rincones y las entradas de las tiendas. No intento justificar la locura ni salir por una explicación fácil, lo admiro porque me intriga y lo respeto porque él también conoció la luz de la razón y ahora nos explica lo irracional desde su oscuridad, nos muestra qué es lo irracional, confrontándolo de frente cuando lo observamos.

¿De verdad explicará lo irracional? ¿No es una grosería decir eso cuando nosotros estamos del otro lado y lo medimos con la benevolencia? He observado a Paxcona con mucha atención y con respeto. Mi primera idea respecto a este personaje de Tepe es que es un signo invertido, un espejo que nos permite observar toda nuestra decadencia e hipocresía como comunidad. Aún lo puedo creer pero Paxcona también es la representación de la tragedia, de todas las tragedias que han sucedido en este pueblo.

 

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Los derechos humanos en Tepetlixpa. (Las minorías I)

(Barda pintada por "Emos". Foto. M.S.)

En la actualidad, el ayuntamiento cuenta con un Defensor municipal de los Derechos Humanos, un funcionario que si bien no cuenta con jurisdicción puede aportar muchísimo en la cultura del respeto y la protección de los derechos fundamentales. Lo de “humanos” es un adjetivo tan manido que muchas veces se cae en el error de vincularlo solamente con las garantías constitucionales cuando realmente va mucho más allá, hasta la constitución misma del ser humano. En consecuencia el Defensor también deberá ser promotor y concientizar en la población el respeto y validez de los derechos que reconocen el ejercicio de la cultura, la sociedad, el medioambiente, la educación y la economía, por decir algunos tópicos de actualidad.

Hablar de los derechos fundamentales en Tepetlixpa parece una provocación, pero al negarlos seríamos partícipes de una cooptación, palabrita técnica que significa que un discurso teórico al eludir el problema lo legitima.

Por eso les y me pregunto ¿hay una cultura de derechos fundamentales en Tepetlixpa?

Para mí en lo personal lo que hay es un desconocimiento acerca de qué son éstos derechos, como funcionan y qué tipo de actividades protegen. Eso conduce irremediablemente a su violación por parte del poder público pero también a su inobservancia por parte de los particulares.  Su primera manifestación está en el surgimiento velado, pero surgimiento al final de cuentas, de muchas forma de racismo. Pensemos en los problemas que han enfrentado los grupos minoritarios para integrarse en la población sin ser víctimas de burlas, discriminación o señalamientos por su forma de vivir, ser, por su creencias, estilo de vida y aún por sus actividades. Otros más focalizados se dan en términos de las violaciones a las garantías procesales de los detenidos; en la debida respuesta de los organismos públicos, que muchas veces no se da; en la falta de protección al medio ambiente, en el derecho a diversidad de opciones para el esparcimiento sano, que no las hay; la falta de transparencia y acceso a la información pública, la falta de un programa integral de seguridad pública, los hechos de extorsión por parte de cuerpos policiacos de tránsito, etc. Por desgracia no creo que exista una sola población en México que no padezca de esos problemas.

Pero de toda esa gama, creo que los problemas en la violación o la incultura de los derechos fundamentales en Tepetlixpa se pueden observar plenamente en el contexto religioso. No es un hecho aislado desde luego. Desde la Conferencia de Durban de la ONU, celebrada en 2001, se habló de una eliminación radical de toda forma de discriminación y racismo, pero el hecho religioso quedó en el aire. A nivel jurídico y jurisdiccional los conflictos religiosos en muchos países residen en la correcta manera de determinar los límites de la libertad religiosa por parte del Estado; es decir, hasta dónde las autoridades pueden entrometerse en la esfera religiosa y cómo garantizan que el ejercicio de un culto sea respetado por personas que profesan una creencia diferente.En México, el amparo en revisión 1595/2006 analiza a fondo esos grados de libertad y es un complejo asunto jurídico acerca de los límites a la libertad religiosa, en el marco de su respeto como un derecho fundamental.

Pero vasmo al grano. La idea de estos post seriados es mostrar el desenvolvimiento de las diversas manifestaciones religiosas en Tepetlixpa en un intento por analizar la composición de la identidad pluricultural.

Para eso es necesario establecer algunos límites. El amparo ya mencionado, menciona dos alcances de la libertad religiosa, el interno, vinculado con la libertad ideológica, o sea, la visión del mundo que hace actuar a una persona de acuerdo a principios y relaciones entre el hombre y la divinidad. El otro sentido, externo tiene que ver propiamente con los actos religiosos de culto público y tiene que desarrollarse conforme a los marcos legales. (Para abundar en el tema Véase Carbonell, Miguel, “La libertad religiosa ante la Suprema Corte. Comentario al amparo en revisión 1595/2006” en Revista mexicana de derecho constitucional México, UNAM-IIJ. No. 21, jul-dic 2009). En estos post veremos el contexto externo y nos limitaremos a mostrar la manera en que la libertad religiosa de los adeptos a religiones minoritarias  de Tepetlixpa se mezclan con el proceso de concientización de la identidad, los nexos entre pluralismo y respeto a los derechos fundamentales y también, es un modesto intento para ubicarlos en el justo sitio que tienen en la historia de Tepetlixpa.

Espero que los textos les sean de utilidad y en la medida de lo posible sirvan como una llamada de atención para el respeto por grupos y personas que difieren de nuestras ideas o formas de vida. Por fortuna el único conflicto religioso grave que vivió Tepetlixpa sucedió hace más de 70 años, cuando dos grupos católicos (los romanos y los cismáticos) crearon una crisis social en el pueblo. Pero eso no nos debe hacer caer en la evasión (otra palabrita técnica: cuando los textos teóricos son tan enredados que con su confusión nunca pueden convertirse en hechos prácticos o nos alejan del problema original) para señalar las graves discriminaciones que sufren hoy por hoy los creyentes de la congregación de los Testigos de Jehová, con quien precisamente comenzaremos esta tarea de exposición.

 
 
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