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Archivo de la categoría: LA PAISANA SOR JUANA

Sor Juana y sus fiestas

Me disculpo por haber dejado este blog durante un tiempo, pero eso de andar hurgando papeles es más complicado de lo que parece. Sin embargo, quisiera dejarles un poco de esas búsquedas a propósito de Sor Juana, que siempre será nuestra referencia y también porque Nepantla ocupa un lugar importante en el corazón de Tepetlixpa.

No es posible rastrear si en el siglo XIX o antes hubo interés por la vida de Sor Juana en Tepetlixpa, pero por fortuna hay muchos datos sobre el siglo XX. La Memoria de Gobierno de 1938 que contiene el programa del coronel Vicente Trinidad Flores, además de la creación de servicios públicos, propone que se inmortalice a Sor Juana con un monumento, pues:

siendo en el pueblo de Nepantla… donde vio por primera vez la luz del Mundo la Gran poétisa [sic] sor Juana Inés de la Crúz, es de justicia, no se borre para siempre su recuerdo, pues la casa donde nació amenaza con desaparecer para siempre”. (Memoria de Gobierno, 14 de febrero de 1938).

Recuperar la casa de Sor Juana fue la primera manera de ocuparse de nuestra paisana, y significó además comenzar el proceso de apropiación con el pie derecho.

("El Caracol". Foto: J.S.)

Por otro lado, es muy importante que dos presidentes municipales hayan sido oriundos de Nepantla en esa época, situación que hasta ahora no se ha repetido. Sotero Pérez Morales y luego Norberto Sanvicente pudieron entender mejor que los demás presidentes la importancia de Sor Juana, tanto como que eran sus auténticos paisanos. La época que relatamos es convulsa, apenas abriéndose paso tras la violencia de la Revolución, pero se pueden rastrear esfuerzos por identificar a Sor Juana con Nepantla, por ejemplo, al llamar así a la escuela primaria del lugar.

Para la década de los cuarenta, la política del gobierno federal consistió en involucrar a la población en la dinámica de las comunidades y se crearon las Juntas de Mejoras Morales, Cívicas y Patrióticas. En Tepetlixpa, no podemos entender la evolución material del pueblo sin la participación de estos organismos, pero tampoco podemos visualizar las festividades cívicas. Llenos de un furor por el culto a los héroes, los antiguos habitantes del Cerro se enfrascaron en desfiles, veladas literarias, discursos y torneos deportivos; en bailes, concursos de belleza, exposiciones y comilonas para celebrar a los “santos” del calendario oficial. No es extraño que esa racha de héroes alcanzara a la monja jerónima, pero Sor Juana tuvo que ver con la admiración que le profesaba un político…

Isidro Fabela (gobernador entre 1942-1945) tenía una auténtica devoción por la poetisa que se reflejó en el empeño que puso en rescatar no solo su figura sino su obra. Fue volver sobre la monja, ordenar que de ahí en adelante, en documentos oficiales se pusiera “Nepantla de Sor Juana Inés de la Cruz”, que se celebrara el día de su nacimiento y el de su muerte; involucrar a las escuelas, a la comunidad y a las autoridades.

Eso que consiguió Fabela es fundamental porque a partir de él, sus sucesores se interesarán más en la figura de Sor Juana.

Desde 1949 hay registros de los “homenajes” a Sor Juana que se realizaron en Nepantla. Homenajes-órdenes en realidad:

En el monumento erigido a su memoria en ese lugar, ruego a usted que de acuerdo con las autoridades civiles de [Nepantla] se formule el programa de los actos que se desarrollaran en esa fecha, ya que es una orden del Gobierno no dejarla pasar desapercibida. (Oficio 296, exp. F-13/949)

El ayuntamiento transmitía el mensaje e involucraba a sus comisarios civiles de Nepantla y Cuecuecuauhtitla (sí, con “h”), a los directores de las escuelas (la “Superior Mixta” de Tepetlixpa y las dos rurales de las delegaciones: Ignacio Zaragoza en Cuecuecuauhtitla y Sor Juana Inés de la Cruz en Nepantla) y de refilón, a la sociedad civil.

Esas primeros festejos Sorjuanistas comenzaron a incluir música para diversión del pueblo, con sus cosas chuscas e inesperadas, como el tener que recorrer dos días el festejo porque “la música solamente se pudo conseguir para ese día”. Poesía, cantos corales, discursos… es muy sorprendente encontrar en los oficios la manera de llamar al homenaje: “la festividad en honor de la poetisa Sor Juana Inés de la Cruz”. Festividad. La vinculación con lo esencial, la asimilación a las fiestas religiosas, la Fiesta en pocas palabras. Sor Juana comenzaba a regresar a casa.

Esta primera etapa de homenajes-festividades, concluiría en 1956. La fecha es como un parteaguas. Años atrás, significan celebraciones de tipo oficialista. Años adelante, la pérdida del oficialismo para caer en el ritualismo de una fecha burocratizada, pero algo más, los orígenes de festejos por parte exclusiva de la población.

En 1956 se realizó el primer festejo Sorjuanista de carácter regional. Una Comisión compuesta por la Inspección Regional Escolar y las autoridades municipales organizó un auténtico festival para celebrar los 261 años de la muerte de Sor Juana. Entre escuelas, delegaciones y ayuntamientos, la “festividad” contó con la participación de grupos de Chimalhuacán, Tlacotitlan, la colonia Guadalupe Hidalgo, Tepecoculco, San Rafael, Tepetlixpa y Nepantla. Sobre todo Nepantla. La ceremonia comenzó a las once de la mañana, con “ofrenda floral ante el monumento a Sor Juana Inés de la Cruz, a cargo de los vecinos del lugar”, ofrenda previa a la de las autoridades. Luego otro acto de primer orden: “Discurso a cargo del Sr. Norberto Sanvicente”. Y sobre las festividades, la idea de inclusión regional: “los números musicales estarán a cargo por una orquesta del pueblo de Tepetlixpa”.

Sor Juana: 50 años de festividades en la Cara del Cerro. Sor Juana, ícono regional. Esta historia, como se suele decir, continuará.

 
 
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