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Archivo de la categoría: DR. FERNÁNDEZ DE HARO

El Obispo de Tepetlixpa (parte I)

(agradezco al ing. Esteban Vergara que me haya proporcionado la fotografía de Fdz. de Haro)

(fotografía: ing. Esteban Vergara)

León Tolstoi, en su fantástica novela Guerra y Paz, elabora una teoría  para la Historia según la cual, las personas, son más importantes para la misma que los simples hechos. Una de mis más personales inquietudes respecto a los personajes de Tepetlixpa ha sido la vida de Alberto Fernández de Haro, sacerdote cismático, líder religioso y ¡obispo de Tepetlixpa!, de quién he estado elaborando una monografía que por muchas circunstancias se ha venido posponiendo.

Fernández de Haro, a mi juicio, encierra el momento cúspide de la Iglesia Católica Apostólica Mexicana (ICAM), en nuestro municipio. La ICAM no es sino esa institución que se conoció popularmente como Los Cismáticos, que crearon una iglesia nacional en la Guerra Cristera. El cisma, como se sabe, ocupó algunos templos catolicos en el país, y en Tepetlixpa mantuvieron uno de los principales núcleos de su institución entre 1928 y 1938.

Fernández de Haro no fue el primer sacerdote cismático en ocupar la Parroquia de San Esteban, pero se distingue de sus antecesores por razones diferentes porque dirigió una de las últimas acciones de la ICAM en México por lograr la plena evangelización del país.

El excelentísimo monseñor, doctor don Alberto Fernández de Haro llegó en efecto a Tepetlixpa el 24 de junio de 1934, con la diferencia de que no pertenecía como sus precedentes compañeros al clero común sino que era Obispo de la ICAM.

¡Un obispo en Tepetlixpa! Desde luego que el pueblo había sido visitado por prelados con anterioridad, como lo fue el arzobispo primado de México Luis María Martínez,  pero no se había sucedido el caso de que un obispo, con su dignidad y con la consecuente significación para la sede, llegase a sentar su ministerio en un pueblo.

¿Qué motivó a que la curia reformista enviara a uno de sus miembros más activos especialmente a Tepetlixpa?, el manejo cultural del obispo, su liderazgo social ¿hasta que punto repercutió entre sus feligreses? Por el contrario, ¿cómo reaccionaron las demás masas, fieles al catolicismo romano?

Preguntas de esa índole me han inquietado y con valiosísima ayuda, como la del ingeniero Esteban Vergara, las he venido elucidando, pero como debe suceder, antes que las respuestas, son más importantes las reflexiones derivadas que nos ayuden a comprender mejor nuestra realidad:

¿qué importancia pudo tener Tepetlixpa para que la ICAM sostuviera su presencia a pesar del encono en la región del Altiplano?, ¿la población se mantuvo en el letargo respecto a las construcciones religiosas (las capillas) hasta participar indirectamente de su destrucción y abandono?, la población, y eso quizá es más importante ¿no hizo ningún intento por reivindicar la posesión del tempo de San Esteban al culto católico ni se opuso a la presunta destrucción del retablo y decoración original?, sin no lo hicieron, ¿cómo apoyaron las labores de rescate del templo emprendidas por Fernández de Haro?

Cuatro años duró la presencia del obispo cismático en Tepetlixpa, la más larga de todos los cismáticos. Una personalidad transfronteriza por muchas circunstancias: el conflicto armado (hay que recordar que cristeros los hubo en el norte, en Chalco, y al sur en Ocotepec, Morelos), la intervención de intereses ajenos a la religión, la división de un pueblo con motivo de sus creencias religiosas. Pero Fernández de Haro también fue personaje de los actos definitivos (por desesperados y postreros) para lograr una evangelización que encomiaba el culto a la virgen de Guadalupe y que prometía fortalecer el catolicismo mexicano. Estoy por aclarar en mis fuentes si el obispo puso en práctica acciones de corte socialista experimental (¿o sería conciliador?) en los que los sacerdotes tendrían un empleo remunerado ejerciendo un oficio aparte de ejercer su ministerio y si en su caso fue creando una labor cultural de importancia entre su feligresía, que en dado caso, poco a poco aceptaba las doctrinas de la iglesia cismática.

La llegada de un personaje evidentemente culto y con pretensiones de líder de masas a un pueblo que se restablecía de los estragos de la Revolución, necesariamente influyó en la historia de Tepetlixpa. Alberto Fernández de Haro es entonces parte de la misma.

 
 
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