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“Me gusta que me platiquen pero no todo les creo…”

02 may

(En ésta esquina dicen que... Foto: Archivo Ollin Altepetl A.C.)

Siempre ha sido dilema ponerlos en su justa dimensión. Para muchos es el “alma de los pueblos”, aquello que rastrea el origen de nuestros pensamientos y formas de ser. Para otros son supercherías, falsas noticias que se deben poner en la bandeja de lo inútil y desechable. Lo difícil es tomar postura y por eso el título de este post. ¿Dónde poner lo irracional en el discurso de nuestra historia?

Este tema me ha intrigado mucho y no pretendo de ninguna manera darle solución, porque oír una buena historia vale dos o tres cosas fantásticas y sobre todo, porque ¿alguién puede demostrar la verdad y exponer todo lo falso? . Desde mi punto de vista hay dos cuestiones que anteponer, 1) los datos verificables, y 2) el valor de las tradiciones. Luego de eso, a sentarse y oír buenas historias de quién se las sepa.  A este post le debo mucho de todas las lecciones de filosofía de la historia pero no es algo que busque lo académico; también le debo muchas horas en tardes de lluvia o noches que no había luz, en las que mi abuelito nos contaba.

Mientras encontremos una forma de validar las cosas extraordinarias mucho mejor. Si no, antes de desecharlas vale la pena ubicarlas, crearles un justo espacio y estar atentos, quizá en cualquier momento se aclaren. Quizá no, pero la tradición es más fuerte que muchos libros y una y otra son parte de nuestro ser. Echemos un vistazo por algunas historias de éste Tepetlixpa. Consideren al menos que su origen casi siempre es justo: “dicen que…”

1) En algún año entre 1930 y 1940 las autoridades cazaron a una bruja. Los cargos eran de esperarse: chupar niños, hacer maldades. La condena fue el problema porque la bruja, antes de ser condenada se evaporó. Sobre su forma las versiones cambian pero dicen que era una mujer mayor. La manera de su detención no entró en la historia, pero el cadáver de la niña estuvo y nuevamente, dicen, que tenía dos marcas de colmillos cerca de su pierna. Las conclusiones, como en los buenos casos de policía, no se logran aclarar aún hoy.

2) En segundo lugar de ésta lista pero muy conocido. En lo que ahora es la avenida Nacional se encontraba el cauce de un río. Seguramente hay más versiones pero la historia es una: que el agua beneficiaba al pueblo y un rico se quiso adueñar del caudal. Los pobladores, conjurados, dijeron que mejor encantar el agua que dejar quedara en manos de una sola persona. Otra variante de este auténtico mito dice que fue al revés, que el rico la encantó a propósito, de pura envidia; al final, el remedio es lo escalofriante y en lo que todo están de acuerdo: ¿le gustaría que el agua regrese? Bueno, tan “fácil” como tomar a una niña y una gallina negra y sacrificarlas en honor al río encantado. El agua volverá a manar instantáneamente.

3) En este caso, una historia que hasta fechas tiene. 15 de marzo de 1946. Lugar, cercanías de Actopan, límites entre Ozumba y Tepetlixpa. Un “aeroplano” se desploma en ese pequeño vallecito. Los restos del aparato son sometidos a una vigilancia por parte de las autoridades, que nombran incluso a cinco pobladores para que hagan la respectiva “ronda”. Ernesto García, Isabel García, Rosendo Méndez, Francisco Cortés y Carmen Soriano vigilan el aparato hasta que son reemplazados por soldados. Si algún lector es familia de estos vigilantes, ojalá que hayan preservado más detalles porque la sequedad de las autoridades nos privó de más datos. El mito entonces será en el futuro: ¿por qué se cayó un avión en Tepetlixpa? ¿tendría que ver con lo último de la Segunda guerra mundial?

4) Para cerrar este pequeño post. Aprovechando además las fechas. El tres de mayo, día de la Santa Cruz, se cuenta que  El Merino, un socavón que está en la parte trasera del Cerro Tres Cumbres se abre ni más ni menos para que el diablo salga. El lugar tiene difícil acceso y domina más bien todo el paisaje de Chimalhuacán. El diablo se aparece pues. Y no sé si es por casualidad que los dominicos eligieron un solar, justo enfrente de la cueva, para levantar su convento en el siglo XVI. ¿Para vigilar al “enemigo malo” los tres de mayo?

Riqueza cultural. Vale la pena oír historias porque su riqueza está en la posibilidad de que puedan existir… o hayan existido. Su belleza es proporcional a nuestra imaginación- Los invito a seguir esta recopilación de historias de nuestra comunidad.

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3 Respuestas a “Me gusta que me platiquen pero no todo les creo…”

  1. Nataly Escalante Torres

    mayo 3, 2011 at 10:11 pm

    MAS HISTORIAS, MITOS O LEYENDAS… CREO QUE EN NUESTRO PUEBLO ABUNDAN PERO EN REALIDAD CREO QUE ERA UNA ACTIVIDAD ENRIQUECEDORA LA QUE HACIAN NUESTROS ABUELOS AL CONTARNOS “SUS HISTORIAS”.

    UN CORDIAL SALUDO AMIGO.

     
  2. LAURA

    mayo 28, 2011 at 3:52 am

    ¡Mejor crea Mario, como creo ciegamente en el sabio encino de la casita de campo de mis padres, del cual se dice que era el favorito de las brujas. ¡Crea! ¡No vaya a ser que, si no la bruja, un muerto se le aparezca a la mitad de sus jornadas de investigación y le tenga que montar presuroso una ofrendita. Mejor crea, mire que “los que dicen”, bien saben por qué lo que dicen.

     
    • Mario Serrano

      julio 11, 2011 at 9:38 pm

      Jeje, creo… creo, no vaya ser que nos toque comprobar las historias y veamos una luz bajando del cerro, o al león que vivía en el monte, o a viejito seduciendo señoras… Creo, no nos vaya a tocar, aunque, sería interesante :)

       

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