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¿Música tradicional?

08 abr

(Música acompañando peregrinación. Foto: J.S.)

Tepetlixpa es un pueblo de larga tradición musical. Las primeras agrupaciones surgieron a inicios del siglo XX y se consolidaron después de la Revolución, cuando incluso, se dio una cooperación mutua entre las autoridades y los “maestros filarmónicos” como dicen los documentos, para que los acontecimientos públicos fueran amenizados musicalmente; además de que la cantidad de bailes que se organizaban en esa época era mayor de la que podemos imaginar.

El momento “cumbre” de la música (y los músicos) de Tepetlixpa se dio desde mediados de dicho siglo, cuando surgieron agrupaciones de música tropical y orquestas que trascendieron regionalmente. Fue su época de bombo y platillo en la que alternaban con las agrupaciones consagradas como la de Carlos Campos; en la que los músicos en lo individual lo mismo tocaban danzones que ese nuevo ritmo del “rock and roll”; incluso que se colocaran en bandas y orquestas más sofisticadas, y la referencia es obligada: el maestro Filiberto Ortiz de la banda filarmónica de la Secretaría de Marina en gira por Europa.

Después de las orquestas, la música de Tepetlixpa siguió un recorrido adecuándose a las pautas de la moda: los conjuntos tropicales en los 80, las primeras bandas de estilo sinaloense en los 90, el movimiento sonidero (una de las minorías más interesantes de Tepetlixpa) y los grupos musicales del ámbito religioso.

Con estos antecedentes hay que preguntarse, ¿entonces, hay música tradicional en Tepetlixpa? Para intentar una respuesta tenemos que considerar que la cercanía con Morelos y los préstamos culturales (cuando no la franca aculturización) han contribuido a definir el panorama. Por ello, la primera música “tradicional” sería la que provino de la tradición del corrido, llena de noticias y hechos de la Revolución. Para nuestra desfortuna, los últimos trovadores de este pueblo se murieron sin que fueran realmente rescatados. Desconozco si se han perdido las letras, pero existió un “Corrido de la Batalla de Nepantla”, directamente surgido de la época y luego, usando la técnica de las cuartetas octosílabas, se escribieron algunos corridos sobre el Zafarrancho (en los años 30 tan mentados en este blog) y muchísimos más sobre la Feria de Tepetlixpa, los montadores de toros (“El corrido del Titiasca” es muy famoso) y desde luego, sobre el Dulce Nombre de Jesús.

El segundo grupo de música “tradicional” tiene que ver con los procesos afectivos y el imaginario trascendental de las personas de este pueblo (que equivaldría a la “función de representación simbólica” de la que habla Alan Merriam). Música para danzas, para amenizar las representaciones de teatro, música religiosa. Es en este grupo donde se inserta la música más original de Tepetlixpa porque no responde a un criterio de moda, ni a un fin económico sino a sus, precisamente, representaciones de la vida y del universo.

Pero a esta declaración tan enfática debemos oponer muchas salvedades. La música religiosa se basa en las necesidades litúrgicas y muchas han sido adaptaciones de pasajes bíblicos. Las danzas, tomando en cuenta que la mas importante, el chinelo, no es originario de Tepetlixpa, han tomado ritmos más jocosos o interpolado canciones comerciales para cumplir su fin orgiástico. Quedaría entonces un estrechísimo reducto para hablar de una música tradicional de Tepetlixpa, presente en las poquísimas danzas que aún subsisten, sobre todo la de los “Moros con Garrote”. Música de chirimía, violín y tambora, flauta transversa o de carrizo es la que inunda el pueblo con cara de cerro en ocasiones especiales. Quedaría por indagar si las melodías en efecto son típicas de esta región o son otros préstamos culturales, pero dejo abierta esa solución para voces más autorizadas. Lo que me interesa compartirles es que aquellos músicos pasan desapercibidos en las grandes fiestas porque su música no cuenta con estruendosas bocinas ni tiene un ritmo y una melodía emocionante. Los sonidos son repetitivos, nostálgicos, llenos de patetismo y de historias que no a muchos interesan; pero finalmente se trata de una música original que ha subsistido años y años por personas que se preocuparon de heredar su oficio a algún interesado. Y digo interesado y no hijo, que hay una anécdota que oí un día a uno de nuestros viejecitos. Contaba que un músico de violín, que tocaba en la Danza de las Pastoras, siempre quiso enseñarle a su hijo el oficio y éste jamás aceptó. El día que murió el músico le preguntaron al hijo si seguiría tocando el violín y les respondió airado: “después del cajón, lo que aventé al hoyo fue el pinche violín”.

Así la música tradicional. Quizá no vayamos a crear una tradición sin antes cimentar bien nuestra cultura como pueblo, pero es muy importante rescatar la que aún sobrevive. Les comparto un pequeño video con una muestra de esta música. Se trata de los músicos que recorren las calles de Tepetlixpa antes de la Semana Santa para “anunciar” que vienen los días de guardar. Tiene un gran parecido con la música de los Moros y resulta enternecedor ver a los dos hombres caminando bajo el sol tocando para el que los oiga…

Y como colofón, los mismos músicos, pero en Viernes Santo y con una variante de la música:

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